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HUESOS INTELIGENTES : La complejidad oculta del esqueleto

5 de septiembre de 2018
Tus huesos son más inteligentes y más complejos de lo que crees. Tus huesos son ingeniosos. Aunque son sólidos, son livianos y se reparan solos cuando se rompen. Lo que es más, aunque no puedas verlo, tus huesos se renuevan constantemente, reemplazando el hueso viejo por hueso nuevo. Este no es un fenómeno único. Otros tejidos y células (la piel es el fenómeno más visible) son autosuficientes. Sin embargo, los huesos lo hacen de manera adaptativa, ajustándose en respuesta a las necesidades mecánicas y fisiológicas del cuerpo. ¿Cómo hace el esqueleto una cosa tan notable? Las nuevas tecnologías de imágenes revelan un aspecto previamente subestimado del hueso: la red celular viviente que funciona en lo profundo del hueso. Esta red viviente consiste en la célula más abundante en el hueso: el notable osteocito. Los osteocitos (literalmente: células óseas) se entierran vivos en el tejido óseo del hueso tan pronto como se forma el hueso. Desarrollan largas ramificaciones dendríticas que parecen ramas y se filtran en el tejido, practicando un camino para interconectarse entre sí. Como los osteocitos viven en huesos tan duros como la roca, hasta ahora han sido difíciles de estudiar. Durante mucho tiempo se pensó que eran inactivos y carentes de interés. Ahora sabemos que capturan las demandas mecánicas, orquestan la renovación del tejido óseo y regulan el nivel de calcio en el torrente sanguíneo. Casi tan complejo como el cerebro A medida que más investigadores estudian estas células y su red, emerge un retrato cada vez más detallado. Los osteocitos son claramente numerosos y están estrechamente interconectados (ver foto a continuación), pero hasta ahora nunca se han contado con precisión. Sin embargo, el ejercicio lo vale. En biología, las cifras nos ayudan a identificar nuevas perspectivas, tanto es así que los investigadores han establecido una base de datos de numerosos datos biológicos cuantificados (BioNumbers), sobre muchas especies, recogidos de la literatura científica y una guía escrita del uso de estos datos. Por ejemplo, el número de sinapsis en la red neuronal de la corteza humana se estima en 150 billones. Un proyecto de ciencia pública liderado por el MIT (Medical International tecnologie) que involucra a 120.000 jugadores en línea ya ha ayudado a comprender cómo el cerebro ve el movimiento, gracias al mapeo de estas conexiones, en el marco de un proyecto llamado EyeWire. ¿Pero por qué estar interesado en la cantidad de osteocitos? Porque además de controlar la fuerza de los huesos y liberar minerales vitales como el calcio y el fosfato en el torrente sanguíneo, ahora está demostrado que estas células podrían influir en : cómo funciona nuestro sistema inmunológico, el contenido de grasa de nuestro cuerpo, cómo funcionan nuestros riñones e incluso la fertilidad de los hombres. Por lo tanto, para comprender el alcance de la red de osteocitos comenzamos por su cuantificación en el esqueleto humano. Lo que encontramos fue más allá de nuestras expectativas. Resulta que en nuestro esqueleto vive una red que es casi tan compleja como la red neuronal de nuestro cerebro. Los

CONSEJOS ALIMENTICIOS PARA LOS HUESOS

5 de septiembre de 2018
(Por Pascale Pech, www.nutrisapiens.com) ¿Fármacos como única opción contra la osteoporosis? La respuesta es un rotundo NO. El conocimiento profundo de esta enfermedad permite descubrir sus causas y actuar en consecuencia, no sólo para prevenirla sino también para limitar sus efectos una vez declarada. Las armas usadas (reflejadas en este artículo) permiten obtener cambios muy positivos en el organismo. El recurso de la medicación química no debe ser la única solución a contemplar. Cómo se desarrolla la osteoporosis La osteoporosis se basa en una descalcificación progresiva de los huesos del cuerpo humano que, con el tiempo, se vuelven más porosos y, en consecuencia, más proclives a la rotura. Los osteoblastos son células óseas encargadas del desarrollo y crecimiento del hueso. De forma más concreta, los osteoblastos son los responsables del crecimiento óseo normal en los niños, en una fractura y también regulan la concentración de calcio y fosfatos en sangre. Por otro lado, los osteoclastos también trabajan en la remodelación del hueso natural, manteniendo el equilibrio óseo  y lo hacen mediante el sistema de degradación y reabsorción ósea. Cuando se produce una hiperactividad osteoclástica es cuando el hueso se destruye al romperse el equilibrio. Así, la osteoporosis surge por exceso de la acción de los osteoclastos. Algo esencial es descartar la idea excluyente de que el aporte de calcio es el único factor de importancia en lo que se refiere a la calidad ósea, tal como defienden algunos colectivos médicos. En la osteoporosis la idea clave es no permitir que los osteoclastos dominen la actividad ya que son los elementos destructores de hueso y sí favorecer la actividad de los osteoblastos, elementos constructores de hueso. Por su parte, el profesor Louis Kervran, autor de un trabajo sobre la teoría de las transmutaciones biológicas, aporta la confirmación científica de que el calcio del organismo no procede únicamente del calcio ingerido, sino también del magnesio, potasio, sodio y silicio orgánico. Estos elementos se transforman en calcio en el organismo mediante el sistema de la transmutación. Se suele decir que la menopausia es causa de osteoporosis ya que los estrógenos (hormona femenina) juega un papel primordial en la construcción y buen mantenimiento de las sustancias óseas, pero lo cierto es que la verdadera causa de la osteoporosis es el “robo” durante años de reservas minerales con el fin de evitar una hiperacidez sanguínea en cada ocasión. Además de eso, las mujeres sí que es cierto que suelen tener una tendencia más acentuada a la osteoporosis que los hombres ya que su estructura ósea es más fina, frágil y menos densa que la masculina y, además, durante la gestación femenina, así como durante el posterior proceso de lactancia, se produce una pérdida importante de calcio a nivel óseo. Clarifiquemos las características de ese “robo” que es, en definitiva, un método de autoregulación propio del organismo. Cuando existe alguna deficiencia en el organismo, el propio cuerpo apela a las sustancias minerales alcalinas presentes en sus reservas: en huesos, cartílagos, dientes, etc. Las reservas son limitadas y, por eso, tras años de apropiación y
General

CONSEJOS PARA TENER HUESOS FUERTES

5 de septiembre de 2018
Práctica diaria mínima: el rebote y caminar 45’ al día En caso de osteoporosis o de osteopenia, la práctica diaria es imprescindible. Todos los médicos sugieren a sus pacientes caminar unos 45’ al día. Una buena propuesta es bajar del metro o del autobús 2 paradas antes del lugar de trabajo tanto por la mañana  como por la tarde para volver a casa. EL REBOTE: FUNDAMENTACIÓN: Una forma sencilla para despertar el hueso es mediante un rebote rítmico y suave sobre los talones con el objetivo de: aumentar la circulación arterial y darle la fuerza para que penetre profundamente en el tejido óseo. estimular la limpieza de deshechos (circulación de retorno) Los huesos necesitan confrontarse  con la gravedad para fortalecerse.   Los seres vertebrados utilizan la presión del peso del cuerpo para generar una contra-presión que levanta el cuerpo y lo propulsa hacia delante. La movilización del esqueleto es eficaz y económica cuando la presión ejercida en el suelo sigue un ritmo y está  producida en forma de presiones ligeras que se transmiten armónicamente de una extremidad a la otra según un efecto dominó. Los huesos se refuerzan en la medida en que se utilizan para sostener, con éxito, esta doble presión. La necesidad de la fuerza de sostén es la que motiva al organismo para fabricar hueso: es una condición neurológica básica. El organismo inventa estrategias para encontrar soluciones . “Huesos para la vida” utiliza las estrategias del aprendizaje autónomo del niño, que en su primer año de vida explora cómo satisfacer la  necesidad de mantenerse en equilibrio de pie.   EL PROCESO En la posición de pie, suelte las rodillas de forma que las lumbares se relajen y alinee el cuello en una posición neutra, manteniendo la mirada en el horizonte. Las curvas no tienen que ser demasiado pronunciadas, tampoco tienen que desaparecer. Desde este punto neutro, levante los talones ligeramente y déjelos caer con un ligero rebote. Repita este movimiento varias veces. Atención: la sensación no tiene que ser desagradable, no utilice toda su fuerza, el rebote tiene que ser elástico. Mejor, use un 20% de su capacidad. Repítalo una serie de veces y haga una pausa. Nuevamente, rebote con los talones sobre el suelo. Esta vez, regule el ritmo con un golpeteo doble parecido a los latidos del corazón: “pom-pom; pom-pom; pom-pom…..” Entre dos rebotes, marque una breve pausa. Encuentre un ritmo cómodo, adecuado para su cuerpo. Puede involucrar la voz, cantando: pom-pom; pom-pom…. Manténgase de pie un momento y observe el cambio en la calidad de la posición de pie. Observación : el rebote no tiene que ser ni fuerte, ni alto. Hágalo a su medida. Escuche cómo el impacto resuena a través de todo el cuerpo. El énfasis está en el golpetear hacia abajo y no en el levantar. Repita este rebote unos minutos al día. Es básico, simple, no necesita material o espacio. Es revitalizante: Es el ABC del programa