CONSEJOS PARA TENER HUESOS FUERTES

By Monique van der Vorst 2 años agoNo Comments
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Práctica diaria mínima: el rebote y caminar 45’ al día

En caso de osteoporosis o de osteopenia, la práctica diaria es imprescindible.
Todos los médicos sugieren a sus pacientes caminar unos 45’ al día. Una buena propuesta es bajar del metro o del autobús 2 paradas antes del lugar de trabajo tanto por la mañana  como por la tarde para volver a casa.

EL REBOTE:
FUNDAMENTACIÓN:

Una forma sencilla para despertar el hueso es mediante un rebote rítmico y suave sobre los talones con el objetivo de:

  • aumentar la circulación arterial y darle la fuerza para que penetre profundamente en el tejido óseo.
  • estimular la limpieza de deshechos (circulación de retorno)

Los huesos necesitan confrontarse  con la gravedad para fortalecerse.

Los huesos necesitan confrontarse con la gravedad para fortalecerse. La función del esqueleto es la de anular la fuerza de la gravedad y facilitar el movimiento. Moshe Feldenkrais

 

Los seres vertebrados utilizan la presión del peso del cuerpo para generar una contra-presión que levanta el cuerpo y lo propulsa hacia delante.

La movilización del esqueleto es eficaz y económica cuando la presión ejercida en el suelo sigue un ritmo y está  producida en forma de presiones ligeras que se transmiten armónicamente de una extremidad a la otra según un efecto dominó.

Los huesos se refuerzan en la medida en que se utilizan para sostener, con éxito, esta doble presión.

La necesidad de la fuerza de sostén es la que motiva al organismo para fabricar hueso: es una condición neurológica básica.

El organismo inventa estrategias para encontrar soluciones . “Huesos para la vida” utiliza las estrategias del aprendizaje autónomo del niño, que en su primer año de vida explora cómo satisfacer la  necesidad de mantenerse en equilibrio de pie.

 

EL PROCESO

En la posición de pie, suelte las rodillas de forma que las lumbares se relajen y alinee el cuello en una posición neutra, manteniendo la mirada en el horizonte.
Las curvas no tienen que ser demasiado pronunciadas, tampoco tienen que desaparecer.

  1. Desde este punto neutro, levante los talones ligeramente y déjelos caer con un ligero rebote. Repita este movimiento varias veces.
    Atención: la sensación no tiene que ser desagradable, no utilice toda su fuerza, el rebote tiene que ser elástico. Mejor, use un 20% de su capacidad.
    Repítalo una serie de veces y haga una pausa.
  2. Nuevamente, rebote con los talones sobre el suelo. Esta vez, regule el ritmo con un golpeteo doble parecido a los latidos del corazón: «pom-pom; pom-pom; pom-pom…..»
    Entre dos rebotes, marque una breve pausa.

Encuentre un ritmo cómodo, adecuado para su cuerpo.
Puede involucrar la voz, cantando: pom-pom; pom-pom….
Manténgase de pie un momento y observe el cambio en la calidad de la posición de pie.

Observación : el rebote no tiene que ser ni fuerte, ni alto. Hágalo a su medida. Escuche cómo el impacto resuena a través de todo el cuerpo.

El énfasis está en el golpetear hacia abajo y no en el levantar.

Repita este rebote unos minutos al día. Es básico, simple, no necesita material o espacio. Es revitalizante: Es el ABC del programa

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